ÓPTICA TOLEDO VISIÓN

domingo, 22 de abril de 2018

Sídrome de ojo seco

Cinco millones de españoles padecen el síndrome del ojo seco

Durante el 25 Congreso Internacional de Optometría, Contactología y Óptica Oftálmica, OPTOM 2018, ha tenido lugar una sesión plenaria titulada "¿Qué no sabes y deberías saber sobre el ojo seco?", dedicada al síndrome del ojo seco; probablemente, el tema más discutido en la comunidad óptico-optométrica, sobre todo por su prevalencia en la práctica clínica diaria que varía entre un 5 y un 50 %, dependiendo de los criterios utilizados para su diagnóstico.

Se estima que más de cinco millones de españoles, un 11 % de la población, sufren el síndrome del ojo seco (SOS), un trastorno ocular que causa malestar, problemas visuales e inestabilidad de la película lagrimal con daño potencial en la superficie ocular.

Los pacientes con SOS, mayoritariamente mujeres y población de mayor edad, padecen irritación, sensibilidad a la luz, sequedad, dolor, sensación de arenilla, fatiga ocular, problemas para leer y/o sensación de quemazón. Esta sintomatología dificulta la realización de actividades cotidianas y puede provocar una disminución de la productividad laboral así como causar estrés. De hecho, son muchos los estudios que señalan que estos síntomas repercuten de manera importante en la función visual, el estilo de vida, el funcionamiento social y físico, la productividad laboral y la calidad de vida relacionada con la salud.


Más casos en mujeres
El ojo seco es una enfermedad multifactorial. Su prevalencia es mayor en mujeres, en parte debido al factor hormonal, y está considerada la enfermedad ocular más frecuente en edades avanzadas.

Entre las causas que provocan el síndrome de ojo seco se encuentra la cirugía ocular, así como la diabetes, las enfermedades tiroideas, el síndrome de Sjögren, la dermatitis seborreica, la atopía y las colagenopatías, y muchos fármacos orales: retinoides, antihipertensivos, antidepresivos, estrógenos, diuréticos, benzodiacepinas, etc.

En el caso del ojo seco evaporativo, hay causas intrínsecas y extrínsecas; las intrínsecas son estructurales, tales como anomalías de los párpados o de tipo funcional, como por ejemplo un mal funcionamiento de la glándula de Meibomio. Las causas extrínsecas incluyen irregularidades de la superficie ocular, alergias o el uso de lentes de contacto o también el tabaco que provoca un deterioro de la película lipídica de la película lagrimal precorneal, lo cual provoca síntomas de ojo seco, tales como sensación de arena o de ardor.

El índice de evaporación también aumenta con una apertura palpebral mayor (como sucede al mirar hacia arriba), un intervalo de parpadeo mayor, un aumento en el flujo de aire, una mayor temperatura o una reducción de la humedad ambiental.



Consejos útiles para combatir el ojo seco 
- Higiene ocular, tanto de la zona del ojo como de las manos.
- Es recomendable el uso de lentes desechables.
- Uso de lubricantes oculares, como lágrimas artificiales.
- No frotarse el ojo ante la sensación de arenilla.
- Evitar la exposición directa a las corrientes de aire como el aire acondicionado.
- Parpadear de forma frecuente para mantener el ojo humedecido.

Fuente:www.sendasenior.com

miércoles, 18 de abril de 2018

Dormir con lentes de contacto puede producir desde riesgo de infecciones hasta irritaciones corneales


Usar lentes de contacto implica tener ciertos cuidados y precauciones, algunas de las cuales fueron cambiando con el tiempo debido a la conformación de los nuevos materiales y tecnologías aplicadas. Sin embargo, la pregunta prevalece: ¿Qué pasa al quedarse dormido con los lentes de contacto puestos?


Es conocida esta advertencia, y repetida hasta el cansancio por los especialistas de la visión. Es que los lentes de contacto pueden provocar desde sequedad hasta cuadros más graves. Para comenzar, las lágrimas tienen un pH diferente que las soluciones salinas que se aplican a las lentes, por lo que el ojo puede lagrimar más para eliminar esa solución.
Según los ópticos-optometristas, cuando parpadeamos limpiamos con lágrimas la córnea para ayudar a mantener la superficie ocular uniforme y clara, porque cuando la córnea está expuesta al aire, puede llegar a irritarse. Las lentes de contacto necesitan humedad y si la persona sufre de ojos secos, la situación solo podría empeorar.

¿Falta de oxígeno?
Cuando dormimos perdemos la exposición ambiental del oxígeno a la córnea, que es necesaria para mantener la córnea sana. Una lente de contacto limita aún más el oxígeno porque crea una barrera entre el aire exterior y la córnea. Si no llega suficiente oxígeno, puede experimentar lo que se llama hipoxia que es la privación de oxígeno en una región del cuerpo; en este caso en los ojos.
La oftalmóloga Rebecca Taylor, portavoz de la Academia Americana de Oftalmología, ilustró la hipoxia ocular de la siguiente manera: “Es como colocar una bolsa de plástico alrededor de la cabeza para dormir”.


Ojo con el maquillajeLos expertos señalan que dormir con lentes de contacto también es preocupante a nivel de infecciones. Toda erosión microscópica que tenga la córnea, las que pueden ser generadas por el contacto con la superficie anterior de las lentes, puede infectarse con bacterias. Estos organismos también pueden originarse por la mala higiene de las mismas lentes o porque han estado demasiado tiempo en contacto con la superficie ocular.
Una investigación publicada en 2012 por la revista especializada Ophthalmology comprobó que las probabilidades de padecer queratitis (inflamación de la córnea) se incrementaba en casi siete veces en individuos que de forma ocasional dormían con sus lentes de contacto durante toda la noche, en contraste con quienes se los quitaban diariamente.
En conclusión, dormir con lentes de contacto es un factor de riesgo para infecciones oculares serias. En caso de duda respecto del tipo de lente, se debe recurrir al óptico-optometrista u oftalmólogo para que evalúe el caso.

Fuente: www.cnoo.es

viernes, 6 de abril de 2018

Protege tus ojos de la alergia primaveral

Lagrimeo, picor, escozor y estornudos que te dejan completamente extenuado. Estas son las señales inequívocas para los alérgicos de que ha llegado la primavera.



Además de las molestias respiratorias como la congestión nasal, los estornudos, la tos y el picor en la nariz y la garganta, la alergia estacional también trae consigo molestos síntomas oculares como el picor y enrojecimiento, hinchazón de los párpados, lagrimeo y fotofobia.
Estas molestias se deben a la inflamación de la conjuntiva, la membrana mucosa que cubre el ojo y el interior de los párpados. Cuando la persona alérgica entra en contacto con el polen el sistema inmunitario reacciona de manera inapropiada, como si fuera un invasor. Para protegerse de esa amenaza, el organismo produce anticuerpos contra el alérgeno que hacen que se liberen ciertas sustancias químicas, entre ellas, la histamina, que son las que desencadenan los síntomas característicos de la alergia.
Además del polen primaveral, también pueden producir conjuntivitis alérgica los ácaros del polvo y la caspa de los animales domésticos, así como algunos productos de belleza.


¿Qué podemos hacer?

Los ópticos-optometristas aconsejan extremar la protección de los ojos por las alergias de la primavera y para ello ofrecen los siguientes consejos:
- Procura no salir a pasear por el campo o por parques, donde suele haber una mayor concentración de polen.
- Cuando viajes en coche, mantén subidas las ventanillas.
- Utiliza gafas de sol para protegerte del polvo y del resto de partículas en suspensión.
- Evita exponerte a ambientes con polvo, a animales domésticos o a agentes irritantes que agraven los síntomas (humo, cloro de las piscinas, etcétera).
- En casa, evita la acumulación de polen cerrando las ventanas y manteniendo las superficies limpias con una bayeta húmeda.
- Utiliza humidificadores y aparatos de aire acondicionado que dispongan de filtros específicos para el polen.
- Extrema tu higiene diaria. Al regresar a casa, dúchate y cámbiate de ropa, pues el polen se puede depositar en el pelo y las prendas.
- Lávate las manos a menudo.
- Evita frotarte los ojos.

No te automediques

Todas las alergias oculares deben ser evaluadas por el profesional sanitario y se debe iniciar el tratamiento según las recomendaciones específicas para cada paciente. Es muy importante que no recurras a tus conocimientos sanitarios, ya que puedes generar complicaciones graves en tus ojos como: queratitis, conjuntivitis infecciosa, queratonono e, incluso, glaucoma.
Entre los tratamientos para la alergia se incluyen:
- Medicamentos en gotas para la fase temprana de la alergia.
- Medicamentos para mantener la conjuntivitis estable y con pocos síntomas durante largo tiempo, para controlar la segunda fase de la alergia.
- Inmunoterapia o vacunas.

Alergia y lentes de contacto

Los usuarios de lentes de contacto deben seguir cuidadosamente las recomendaciones de su óptico-optometrista para minimizar los riesgos y seguir disfrutando de la mejor visión. Entre los consejos más importantes destinados a estos pacientes se encuentran:
- Retirar las lentes de contacto cuando los ojos estén muy irritados.
- Alternar el uso de lentes de contacto con las gafas.
- No usar las lentes de contacto durante más tiempo del recomendable.
- Elegir la modalidad de lentes desechables diarias.
- No tocarse o frotar los párpados con las manos.
- Evitar el uso de maquillaje en la zona ocular y, por supuesto, no compartirlo.
- Limpiar cuidadosamente las lentes de contacto cada vez que los ojos están enrojecidos o llorosos.
- Lavarse las manos con agua y jabón, y secarlas con una toalla que no suelte pelusas.
- Tener en cuenta que los antihistamínicos orales pueden incrementar la sequedad de la superficie ocular, contribuyendo a la incomodidad. Para evitarlo es recomendable consultar al óptico-optometrista acerca de la aplicación de gotas oculares.


Fuente:  https://www.cnoo.es/salud-visual/protege-tus-ojos-de-alergia-al-polen

miércoles, 28 de marzo de 2018

Revisa tu vista y evita accidentes al volante

Con la llegada del buen tiempo se multiplican los desplazamientos en coche y también se pueden incrementar el número de accidentes, muchos de los cuales pueden deberse a problemas visuales sin corregir del conductor.

Cuando salimos de viaje es habitual que nos ocupemos de la perfecta puesta a punto de nuestro vehículo. Seguro que os suena la escena de una larga fila de conductores poniendo a punto la presión de sus ruedas, o comprobando el estado de sus luces en el inicio de los puentes o en los meses estivales. Pero, ¿revisamos de igual modo nuestra visión? La respuesta, por desgracia, es negativa, ya que, según informa el Colegio Oficial de Ópticos Optometristas de la Región de Murcia, el 46 por ciento de los automovilistas no revisa su visión anualmente, aumentando así el riesgo de sufrir accidentes de tráfico.
La visión es nuestro sentido principal en el que debemos confiar para realizar un viaje, pero muchas veces no le damos la importancia que tiene.


Sobre todo si utilizamos corrección visual y/o superamos los 45 años de edad, es imprescindible que sometamos a nuestros ojos a nuestra "ITV" particular.
Además de los factores de riesgo que más influyen en la calidad de visión de los conductores, como la edad, el estado psicofísico o las enfermedades oculares, entre otras cosas, existen otros factores concurrentes, llamados externos o ambientales, que inciden de forma directa en la visión del conductor, incrementando de esta manera el riesgo de accidentes de tráfico.

Peligro de deslumbramiento

Los haces de luz de otros vehículos y la luz natural o radiación solar constituyen las dos principales fuentes de deslumbramiento al volante.
Una fotoprotección ocular adecuada, mediante gafas de sol, puede atenuar y evitar los efectos de la radiación, que se traducen en una serie de riesgos en carretera.
Situaciones como conducir con el sol de frente al anochecer y al atardecer, con los reflejos en el asfalto mojado o con los destellos de la luz del mediodía sobre el capó de otros vehículos provoca, en muchos casos, pérdida temporal de visión, incrementando el riesgo de accidentes de tráfico.
Una gafa de sol homologada adquirida en un establecimiento sanitario de óptica bajo el consejo de un óptico optometrista, incrementará la sensibilidad al contraste, reducirá el tiempo de adaptación a cambios bruscos de luz y disminuye los deslumbramientos y todo esto redundará en una mayor seguridad durante la conducción.
Para la conducción nocturna, los cristales deben disponer de un tratamiento antirreflejante de calidad para evitar los deslumbramientos debidos a las luces artificiales.

Usuarios de lentes de contacto

Las personas que usan lentes de contacto, cuando vayan a efectuar un viaje largo en el que tengan que conducir durante muchas horas, es recomendable que lleven consigo la gafa graduada actualizada, para en el caso de aparición de molestias como sequedad ocular y fatiga, puedan ponérsela y llevar la visión perfectamente corregida.

Fuente: http://www.funsavi.es/salud-visual/revisa-tu-vista-y-evita-accidentes-al-volante

miércoles, 14 de febrero de 2018

Protege tus ojos en la nieve

Nos encontramos en el periodo más frío del invierno y es época de esquiar, pero la nieve unida a la altitud pueden convertirse en enemigos de los ojos si no tomamos las medidas acertadas para protegerlos. La queratitis solar (inflamación de la superficie ocular) es un riesgo que se combate con unas gafas de sol homologadas que cuenten con filtros de protección.



La ola de frío intenso proveniente de Siberia de estos últimos días y la gran cantidad de nieve caída en estas fechas invernales hace prever una buena temporada para los aficionados a los deportes de invierno. Resulta altamente saludable hacer deporte en la nieve siempre que tomemos unas precauciones mínimas, ya que la nieve refleja aproximadamente un 80% de la luz solar, mientras que la arena lo hace entre un 10% y un 25%, y el agua un 20%. A este importante efecto reflectante se suma la altitud, ya que por cada 1.000 metros de ascenso la proporción de radiación ultravioleta aumenta un 10%. En consecuencia, cuando vamos a esquiar nuestros ojos están muy expuestos a la radiación ultravioleta e infrarroja del sol y a sus posibles efectos secundarios, como la queratitis actínica.
La queratitis se define como una inflamación de la córnea que puede ser ocasionada por numerosos agentes físicos y orgánicos, fundamentalmente la exposición a la radiación ultravioleta en la práctica del esquí o del montañismo, o bien el uso de lámparas de rayos UVA sin protección. En la queratitis solar, los síntomas suelen afectar a ambos ojos y no aparecen inmediatamente tras la exposición a la luz, sino entre las seis y las doce horas después de la misma. Sus síntomas característicos son dolor, ojo rojo, lagrimeo y dificultad para abrir los ojos por intolerancia a la luz. De padecer estos síntomas hay que acudir lo antes posible a un servicio de urgencias en oftalmología para que se inicie cuanto antes su tratamiento.

Según Juan Carlos Martínez Moral, presidente del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas (CGCOO), “el uso de unas gafas de protección solar adecuadas es básico para preservar la salud visual en la nieve. Es importante remarcar que estas gafas protectoras para la montaña deben ser esencialmente orgánicas, pues las de polímeros de baja calidad (plástico) pueden incluso dejar pasar la radiación UV a pesar de parecer muy oscuras. Este tipo de gafas de baja calidad con el tiempo pueden deformarse y causar aberraciones ópticas, molestias oculares, dolores de cabeza y queratitis. Las gafas de protección solar no homologadas son más económicas, se venden en lugares no especializados y no protegen adecuadamente de la radiación solar, por lo que son un grave peligro para la salud ocular y visual de los aficionados a deportes de invierno. En la práctica del esquí por ejemplo es recomendable el uso de filtros polarizados que minimizan el deslumbramiento, ya que eliminan los reflejos de ciertos ángulos de superficies como la nieve “, explicó.

En Óptica Toledo Visión te ayudaremos a escoger el modelo que mejor se adapte a tus necesidades. Te esperamos.

Fuente: https://www.cnoo.es/noticias/opticos-optometristas-alertan-sobre-proteccion-ojos-en-nieve-para-prevenir-queratitis-solar-3

miércoles, 7 de febrero de 2018

¿Cada cuánto tiempo debemos cambiar de gafas?

Según datos del Colegio Nacional de Ópticos, se estima que alrededor del 20% de usuarios de gafas no renuevan sus gafas hasta pasados 5 años o más. Sin embargo, por muy resistentes que sean las gafas, es recomendable un cambio de las mismas antes de esos 5 años para garantizar una buena salud ocular. Cambiar de gafas no es sólo una cuestión de moda.



Aunque no es algo que tenga un tiempo estipulado o recomendable, lo cierto es que la disparidad de los usuarios que usan gafas a la hora de cambiar las lentes es amplia. Desde los que cambian de gafas todos los años simplemente por seguir la moda, hasta los que aguantan más de 5 años con ellas y deciden cambiar, literalmente, cuando se caen a pedazos o no ven por los arañazos.

Según datos del Colegio Nacional de ópticos, se estima que alrededor del 20% de usuarios de gafas no renuevan sus gafas hasta pasados 5 años o más. Sin embargo, por muy resistentes que sean las gafas, es recomendable un cambio de las mismas antes de esos 5 años para garantizar una buena salud ocular. Cambiar de gafas no es sólo una cuestión de moda.

El problema radica principalmente en el desconocimiento del usuario. Algunos datos estiman que un 72% de los usuarios de gafas no acude a revisiones ya que creen ver correctamente, sin embargo, la gran mayoría han sufrido cambios en su graduación. Muchos ven peor de lo que deberían tras unos años usando las mismas gafas, pero no lo saben. Debemos pensar en las gafas como un elemento médico, una necesidad, y no un complemento estético.
Los niños deben revisarse la vista más a menudo

Es recomendable realizar una revisión anual cada año en el óptico optometrista, con la finalidad de comprobar si la visión ha variado -es común en los niños-. Cada vez el precio de las gafas es más competitivo, así que cambiar de gafas cada dos años, por ejemplo, sería una buena recomendación. Si en las revisiones se detecta una variación de dioptrías, entonces debemos cambiar de gafas, puesto que está en juego nuestra salud ocular. renovar o no es sencillo, y lo tendremos que hacer sólo cuando afecte su fin único: mejorar nuestra calidad visual.

Por tanto, como mínimo, los adultos debemos acudir a revisión una vez al año, y serán los profesionales los que nos digas si es necesario cambiar de gafas. Por otra parte, no es necesario ver todo borroso para acudir a revisión y cambiar las gafas. En el momento en que notemos una mínima molestia, debemos hacernos una nueva revisión. 

Fuente: https://www.cnoo.es/noticias-2/cada-cuanto-tiempo-debemos-cambiar-gafas


martes, 30 de enero de 2018

Orto-k: ver nítido sin gafas ni lentillas

En 2050, la mitad de la población será miope. Los cambios en el estilo de vida actual y la llegada de las nuevas tecnologías están generando que las tasas de miopía crezcan a un ritmo alarmante entre nuestros jóvenes. A día de hoy, se estima que cerca del 30% de los jóvenes son miopes. La tendencia nos dice que, en 2050, ya lo será la mitad de ellos (50%). La orto-k nos permite controlar la miopía.


“Dado que es totalmente imposible que nos planteemos vivir sin tecnología, los profesionales de la salud visual deben dar soluciones y poner freno a esta epidemia a la que nos estamos enfrentando. La miopía no debe entenderse únicamente como un problema visual, ya que los potenciales riesgos asociados a un ojo con miopía baja o moderada/alta no son los mismos. Un miope alto tiene mayor riesgo de sufrir enfermedades oculares como el desprendimiento de retina o el glaucoma, dos de las causas de ceguera más importantes en nuestro mundo. Es ahora cuando aún estamos a tiempo de realizar cuidados y tratamientos preventivos que nos ayuden a frenar esta amenaza y este aumento miópico de nuestros pacientes”, explica Joan Pérez Corral, Vicepresidente de la Academia Europea de Ortoqueratología.
Por ello, Conóptica, con su web www.lentillasparami.com y su campaña en redes sociales, ofrece información a la sociedad para que conozca que existen tratamientos optométricos que pueden ayudar a prevenir, ralentizar y controlar el crecimiento de la miopía en los menores, principalmente, los tratamientos de ortoqueratología. “La ortoqueratología o las lentillas de Orto-k son una técnica optométrica que permite ver bien durante el día sin gafas ni lentillas, sin necesidad de someterse a una operación de cirugía refractiva, gracias al uso de unas lentes de contacto especiales mientras se duerme. Estas moldean la córnea de forma controlada corrigiendo temporalmente el problema de miopía del usuario”, explica José Garrido, diplomado en óptica y optometría y Responsable de Servicios Profesionales de Conóptica.
“Además, dado que es un procedimiento fiable y reversible, es perfectamente apto y aconsejable para niños. Hay evidencias científicas que demuestran que el uso de lentes de contacto de Orto-K durante las noches puede reducir, de media, hasta en un 43% el crecimiento de la miopía en menores”, explica Garrido.



Está probado científicamente que la ortoqueratología u Orto-k, utilizada como técnica que permite controlar la miopía, es segura y el usuario no debería sufrir riesgos de salud ocular derivados del uso de las lentes de contacto.
Sin embargo, como cualquier adaptación de lentillas no está exenta de posibles complicaciones. Los principales efectos adversos que se pueden sufrir estarían asociados a una incorrecta adaptación, a un mal uso o mala limpieza de las lentes. “Por eso, como en todos los tratamientos optométricos, es tan importante acudir al óptico-optometrista y contar con un buen y continuo seguimiento por parte del profesional para evitar complicaciones serias”, explica Ana Belén Cisneros, Óptico Optometrista y Secretaria General del Colegio de Ópticos Optometristas de Castilla y León

“Los meta-análisis existentes sobre orto-k, que son las investigaciones que más evidencia científica proporcionan, concluyen que se trata de un procedimiento fiable y seguro para la ralentización o control de la miopía. Se necesita contar con una buena adaptación del profesional, un buen mantenimiento y cuidado de las lentes por parte del usuario y una actuación rápida ante cualquier complicación que pueda ocurrir. De todos modos, el profesional sanitario estudiará caso por caso e informará de si existe alguna limitación o contraindicación para un paciente concreto”, insiste Pérez Corral.
Garrido, miembro del equipo de Conóptica, una de las empresas pioneras en la fabricación de lentes de orto-k en España, recuerda que “cuando a un niño de 5 o 6 años se le detecta una miopía ligera, su familia debería conocer los tratamientos que existen para su problema, ya que su problema visual puede ser que siga creciendo durante todo el desarrollo del menor y, probablemente no se estabilice hasta finalizar su adolescencia. Por ello, si nos encontramos a un paciente que, con 8 años, tiene ya 2 dioptrías y su tendencia es ganar 0,5 dioptrías por año, cuando cumpla 16 tendrá ya 6 dioptrías si corregimos con gafas o lentillas normales. Si se opta por la ortoqueratología, además de permitir al niño ver bien durante todo el día prescindiendo de gafas y lentillas, podríamos estar ayudando a que la progresión de su miopía se ralentice. Cabe recordar que no es lo mismo tener dos o tres dioptrías que seis o más, ya que aumentan los riesgos de salud ocular asociados a una miopía alta. Además de reducir el riesgo de padecer glaucoma o desprendimiento de retina y tener una mejor calidad de vida, el niño podrá ser, en el futuro, candidato a cirugía refractiva, si lo necesitase. Es muy importante que la sociedad comprenda que la miopía, como en el resto de problemas de salud, podemos cuidarla y tratarla de manera preventiva evitando complicaciones en el futuro. Asimismo, unas buenas técnicas de higiene visual, la realización de ejercicio al aire libre, una buena postura y técnicas de estudio o lectura y, por supuesto, un buen uso de los aparatos digitales nos ayudará a ralentizar esta amenaza que empezamos a enfrentar y que no va a hacer más que crecer”.